Sobre mí

lamaga

¡Bienvenida! Cómo me intriga saber porqué has llegado hasta aquí, Quizá algún día me lo cuentes, pero si estás aquí es porque también te intriga saber sobre mí (vaya trabalenguas…) así que me presento. Me llamo Helena, aunque me conocen por La Maga porque de tanto insistir en que la magia es posible, la gente se lo acaba creyendo. y lo que es mejor, experimentándolo.

Yo no hablo de una magia de trucos sorprendentes sino de la que tiene mucho que ver contigo, con tu intuición y tu intención. De la que se va desarrollando poco a poco, haciendo poso. De la que surge cuando tomas el poder de tu responsabilidad. De la que se crea cuando lloras, ríes, avanzas o te repliegas, pero siempre terminas creyendo que la vida merece la pena y ha de ser disfrutada.

De eso va «la maga ritual shop», una tienda que surgió de manera inesperada porque a mi nunca me había gustado vender. Sin embargo, un día descubrí que vender tiene un significado más allá de su sentido comercial. Vender es, en esencia, conectar. No imponer sino proponer, sabiendo que lo que ofreces puede contribuir al bienestar del otro.

Por eso aquí encontrarás todo hecho a mano, ritualizado, pensado, sentido y lo que no he realizado yo misma, lo he seleccionado con muchísimo amor y respeto, el respeto que tú también te mereces. Porque, ¿qué puede ofrecer una maga? Tan solo… Magia.

Mi inspiración

rituales

Grecia es como mi casa, mi oikós. Hace muchos años, cuando comencé en esto del camino de auto-conocimiento, una amiga me recomendó ir a una asociación de sanadores energéticos. Al poco de entrar en la sala, el terapeuta que me había recibido me miró y me dijo "Tú sabes quién es Epicuro, verdad?"  Sentí ganas de llorar, en el colegio había sido la mejor alumna de griego, había añadido la H a mi nombre, (aunque en el DNI siguen sin dejarme cambiarlo) y tras descubrir a Epicuro en la asignatura de filosofía, le había leído sin parar. 

Muchos años despúes, justo el año en el que murió mi madre, fui a Grecia por primera vez. Cuando entraba en las tiendas me hablaban en griego porque pensaban que yo era de allí y si, hubo muchos lugares en los que esta vez no me contuve y lloré. Sabía que había vuelto a casa.

icono egipto

Sin embargo con Egipto me pasó todo lo contrario. No tenía ningún interés en ir, no me gustaba nada que tuviera que ver con el mundo árabe y prefería visitar antes mil sitios. Sin embargo, con un marido experto en egiptología, no viajar a Egipto era algo que no iba a suceder. Lo intentamos varias veces pero siempre acabábamos yendo a otros lugares hasta que al fin, llegó el momento. Mi primer viaje a Egipto fue muy turístico pero ya por entonces tuve un sueño revelador mientras dormía una noche en el barco que surcaba el Nilo.

En el sueño me ví en un templo, era sacerdotisa de la diosa Isis y tenía que huir porque venían a capturarme. Esa fue la primera de las muchas veces que recordé momentos, todos bastantes desagradables, de mis antiguos pasos por Egipto.  Pero también descubrí que fue allí donde por primera vez usé aceites aromáticos y cristales.

icono inglaterra

Inglaterra es la tercera pata de esta extraña silla. Mientras leía a Epicuro en mi etapa pre-adolescente tenía de fondo música británica, siempre británica... Soñaba con irme a vivir a Londres y si no lo hice fue porque visité esa ciudad por primera vez justo tras conocer a mi marido, si, el egiptólogo, y tuve claro que tenía que volver a España para estar con él. Sigo adorando Londres y disfrutándolo cada vez que voy, hasta que hace no mucho apareció Avalon.

La cultura celta no es de mis favoritas pero viajar a Glastonbury (la Avalon artúrica) me hizo descubrir nuevos lugares mágicos y otra parte de mí que ahora sigo explorando. Mis rituales reflejan todo esto y si te cuento mi historia es para que sepas que nada de lo que recibas en tu pedido estará puesto ahí por casualidad... 

LA MAGIA TIENE MUCHAS FORMAS. APRENDE A CREAR LA TUYA